viernes, 11 de junio de 2010

1+1= YO

Te contaría hoy lo diferente que soy del dueño, en esto de la tolerancia (para con las personas, quiero decir), pero seguramente me extendería demasiado.

Antes éramos casi iguales, aguantábamos con estoicismo a cualquiera siempre de manera educada, eso sí, hasta un límite, el del honor.

Lamentablemente, para mi el honor ha quedado tras la psicosis del subconsciente. A diferencia del dueño del sitio, ya no aguanto que nadie se pase. No sólo conmigo, sino en general. Soy incapaz de callarme ante algo que considero mal hecho, injusto, amoral...

Es más, en ocasiones desaparezco, me desvanezco para volver habiendo hecho algo, a priori, irreparable.
Hace un par de meses me intentaron atracar tres tipos jóvenes, uno delante, uno detrás y otro por el lado. El de detrás me agarró de la mochila mientras el de delante me iba a coger de la camiseta, pero antes de que lo hiciera desaparecí.
Cuando volví a este plano existencial estaban los tres en el suelo. Uno de ellos chorreaba sangre por la nariz. No sé si era el delantero, el lateral o el trasero.
Sin cargo de conciencia alguno, me querían robar y se supone que me defendí. Puta casualidad que justo a unos metros había una pareja de Mossos y vieron como mi cuerpo se defendía. Ahora estoy pendiente de una multa con cargos por agresión, y debo agradecer que mis asaltantes fueran "sin papeles".

A veces me descontrolo, y el hecho de vestir esa pérdida de control con algo de justicia no hace que el dueño quiera volver a ser mi amigo. Al menos antes no le gustaba la gente sin control.

Me llena la pena por ello.

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