¿Qué tal?
Hace más de un mes que no te cuento nada. Claro, desde que decidí ser propietario estoy más preocupado por mi que por contarte cómo me va...
Pues no me va mal, pero tampoco bien. Al menos me va.
Ya no me comparo con el antiguo dueño (...mentira...) y me intento querer más.
He empezado a reformar el local. Está más limpio aunque todavía queda mucho por hacer. Pero qué quieres que te diga.., es mío.
Esta noche y pensando sólo en mi, la insomne caricia de mis excentricidades me lleva a repasar con todo lujo de detalles todos los amores que he tenido en mi vida. Han sido cuatro: la primera murió en mis brazos, la segunda fue algo fugaz que se llevó algo de mi que no volverá, la tercera me olvido al cambiarse de camiseta y con la cuarta, por suerte, pasaré el resto de la vida.
Puede que sólo cuatro amores no parezcan mucho pero, joder, es que nunca he dejado de querer a ninguno y tanto querer abotarga el alma hasta que pesa y hastía.
Hoy, sin embargo, mis pensamientos y todo lo que te quise van por ti, estés donde estés. Soy un ateo convencido (con dudas) y desearía ser creyente para saber que estás en alguno de esos maravillosos cielos que sólo los elegidos merecen.