Soy la mirada confiada del que deja pasar a cualquiera en casa.
Soy el libro viejo aprendido, el que nunca encuentras.
Soy el principio de mi, un ocho de lado.
Soy el que nunca besa, por la vergüenza de la ofensa.
Soy dos ojos tristes azules, soy un corazón gigante.
Soy el hombre de fresa con nata, vainilla y menta.
Soy ese en el que confías del todo, hasta tu vida, porque sabes que en el fondo todas me valen más que la mía, que no me quiero, no tanto como debiera.
Soy el borde, el estúpido, el irreverente, el que se enemista por sincero.
Soy ese que confunde, ese que nunca habla en serio pero coño, como las clava entre broma y broma.
Soy aquel que tiene sólo dos amigos.
Soy dos amigos que matarían por mi, así los quiero.
Soy mi hija, soy mi hijo, soy mi otro hijo y soy mi mujer.
Soy mi familia, mi madre y mi padre, mi hermana, mi rubia y mi morena que hace las veces de hermana recién nacida.
Soy, ya te lo dije hace tiempo, el que le gusta estar solo pero que solo no vale nada.
Soy el jefe buscando dejarlo.
Soy un desesperado de esta mala vida.
Soy un jodido tarado consciente, enfermo, médico, tonto, listo y paciente.
Soy el que busca en una caja vacía porque sé que está ahí esperando a que pueda verlo.
Sólo soy.
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