martes, 22 de junio de 2010

No apto para la vida como persona

Ayer tuve visita con la doctora de la cabeza. La que da las drogas, no la que intenta leerla.

Le conté que lo he dejado todo de golpe y no le gustó.
Primero simplemente no me creyó: el síndrome de abstinencia es demasiado fuerte para cortar de raíz... Palabrería, pero tuve que convencerla que no tenía porqué mentirle. Coño, que le estaba diciendo que no quería más drogas, que no le pedía nada más fuerte!
Luego se enfadó por haberlo dejado. Eso no se hace así. Claro, ella es doctora. Psiquiatra. Ha estudiado un montón de años y otro montón ejerciendo.
Y finalmente repaso a mi historial y advertencias (aunque yo las llamaría pseudoamenazas) de que no atendería recaídas... Me explicaba los efectos adversos de dejar de drogarme al tiempo que yo terminaba sus frases y retórica e intentaba convencerme de manera fútil y grandilocuente mi mayúsculo error.

Vale, lo pillo. Se trata de una profesional, seguramente vocacional, con mucha experiencia y que sabe y ha visto mucho, mucha gente como yo, pero, siendo así, ¿no merezco la opción de errar?

Por más que intenté explicarle que sólo quiero ser persona, o sólo ser, la tía cabezona no atendía a razones. Coño, por lo menos que intente convencerme!

Nada. Al final, lo dicho, un repaso a mi historial y dos apuntes que la hirieron: mis enfermedades no me incapacitan mentalmente para tomar cualquier tipo de decisión y un rotundo SOY MÁS LISTO QUE TÚ (con sorna haciendo referencia a un número).

Ahora, en mi historial médico, la última frase es graciosa (parafraseo):
"... el paciente hace caso omiso de su psiquiatra y se niega al consumo de la medicación para las patologías crónicas que sufre..." Como el que hace firmar un papel para eximir de la responsabilidad de un accidente laboral.




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