Claro, después de cuatro hamburguesas, otro refresco igual y patatas y demás guarradas, cuando estás harto de verdad van y te obligan a meterte tres cuartos de litro más porque hace gracia.
Es como la puta costumbre que tenemos en este país de pandereta de reírnos del que intenta dejar de fumar echándole el humo a la cara. Hay que ser un poco cabrón.
Hay tres cosas que me joden un vaso de lo que sea que lleve dentro:
-La primera es que alguien beba antes que yo. No vuelvo a tocar el vaso y tiro lo que tenga, ya sea un Vega Sicilia.
-La segunda es que no tengo medias tintas, cuando mi mano levanta el vaso de la mesa es para vaciarlo en mi estómago. A mi mano, a mi boca y a mi garganta les da igual que el vaso sea de 200 o de 750ml. Cuando mi mano levanta el vaso sabe que va a devolverlo a la mesa vacío.
-La tercera es que no puedo ver como mi gente me enseña que deja un vaso lleno y me recalca lo lleno que está. Obliga a mi mano a coger el vaso y ya te he dicho que hace mi mano cada vez que levanta un vaso lleno.
Lo jodido que que también hay tres cosas que alegran un vaso de lo que sea que lleve dentro:
-La primera es ser el primero y único en beberlo. Romper la virginidad del contenido recién vertido es un placer.
-La segunda es la sensación de plenitud y satisfacción que me produce acabar con todo lo que hay en el vaso, aunque suponga vomitar tras la ingesta. Es in placer difícil de describir, casi tan bueno como el ruido del vaso vacío cuando mi mano lo devuelve a la mesa, con un golpe seco y ligeramente sonoro.
-La tercera es que aunque reviente, que alguien me incite a acabar otro vaso más supone que por breve que sea va a haber otro instante de inmenso placer. Sólo un instante, pero merece la pena.
Beber, para mi, es un placer amargo. He cogido borracheras por beber sangría de la jarra, sin quererlo. He tenido vomiteras tremendas porque he llenado tanto el estómago que he rebosado, como cuando llenas demasiado el depósito del coche.
Siempre, siempre, no obstante, ha merecido la pena por ese pequeño momento pleno.
Puede que por eso el dueño del local hace ya tiempo que no come conmigo, a lo mejor le da algo de vergüenza.
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